El “pan nuestro de cada día”

Marzo 16, 2007

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Cuando deseamos adelgazar nos vemos obligados a reducir nuestro consumo de carbohidratos refinados (pan, pasta, harina, dulces, azúcar, etc.). Es la única forma de lograrlo porque este tipo de carbohidratos se convierten en glucosa (azúcar de la sangre) y el exceso de glucosa se convierte en GRASA con la ayuda de la hormona insulina que produce nuestro cuerpo. Por razones muy interesantes, que veremos a continuación, para muchas personas lo más difícil y “sacrificado’ es reducir su consumo de pan o pasta.

Después de 10 años de haberme dedicado a ayudar a las personas a recuperar su metabolismo y adelgazar he aprendido a reconocer los problemas de metabolismo que pueden causar las llamadas “intolerancias del cuerpo”. Todo el mundo sabe lo que es una “alergia” porque cuando alguien es alérgico a cierto alimento y lo consume la reacción alérgica es más que notable. Las alergias producen dolor de cabeza, picor, pérdida de respiración, flema, indigestión e inflamación lo cual se nota de inmediato en el cuerpo. Si una persona es alérgica a los mariscos y los llega a consumir puede hasta morir de la crisis o reacción alérgica que se ocasione.

Las “intolerancias” son un tipo de reacción negativa del cuerpo a cierto alimento las cuales no incluyen manifestaciones del sistema inmune (picor, flema, inflamación, etc.). Una “intolerancia” es un tipo de reacción negativa del cuerpo menos notable que una alergia. No obstante, cuando el cuerpo tiene una intolerancia a algún alimento y nosotros lo consumimos el metabolismo se reduce al punto que no podremos adelgazar. O sea, las “intolerancias” nos engordan porque reducen el metabolismo.

Los alimentos que más “intolerancias” causan son trigo, soya y maíz. En mi experiencia el alimento que más evita que algunas personas puedan bajar de peso es el trigo que es la fuente de donde se prepara nuestro “pan de cada día”. La pasta, los pasteles (bizcochos) y una parte importante de casi todas las otras comidas contienen trigo.

El trigo contiene una proteína llamada “gluten” que es una proteína que para muchos de nosotros nos evita adelgazar. El gluten ocasiona muchas veces una “intolerancia” que trae consigo estreñimiento, dolores de cabeza, cansancio, indigestión, gases y acumulación de agua en el cuerpo. Cuando una persona es “intolerante” al gluten que contiene el trigo se le hará imposible adelgazar además de que puede sentir desajustes emocionales como ansiedad, pérdida de memoria, desorientación y hasta depresión. Inclusive se ha visto que muchos niños y adultos que hoy están siendo diagnosticados con la enfermedad de moda de los psiquiatras “Síndrome de Deficiencia de Atención” (A.D.D. o A.D.H.D. en Inglés) realmente lo que tienen es una intolerancia al gluten. Si hacen una dieta libre de trigo y gluten muchos de ellos empiezan a ser “normales” nuevamente.

Hay una enfermedad llamada “celiac disease” que pocos doctores saben diagnosticar. Es una enfermedad causada por una severa intolerancia a la proteína del gluten que está en el trigo. Hay familias que sufren muchísimo con enfermedades extrañas y problemas de tipo emocional o de comportamiento solamente porque desconocen que son intolerantes al gluten. Algunos de ellos terminan drogados con antidepresivos lo cual termina de agravar su obesidad.

Algo interesante es que se descubrió que el gluten del trigo contiene una sustancia que funciona como opiado. Un “opiado” es una sustancia que tiene efectos parecidos al opio (la fuente de las drogas morfina y heroína) y que tiene un poder adictivo. ¡Es por esto que muchas personas que están sobrepeso u obesas están también adictas al pan! Ven una bandeja de pan y la boca les babea y algo muy dentro de ellos les dice a gritos: ¡DÁMELO!

Conozco este tema por carne propia. Cuando quise bajar de peso fui descubriendo que mi cuerpo era uno de esos cuerpos que no quiere nada que tenga que ver con el gluten o trigo. Cuando yo comía un poco de pan o pasta sentía que mi cuerpo se sentía más pesado y observaba que la ropa me quedaba más apretada. Pero, además de eso, no podía adelgazar aunque hiciera la dieta que hiciera. Con el tiempo descubrí que el gluten ocasiona una reacción en mi cuerpo que lo obliga a retener agua y por eso toda la ropa se sentía más apretada. Descubrí que si evitaba totalmente el gluten y los productos o salsas con trigo podía adelgazar.

En mi libro “El Poder del Metabolismo” dediqué un capítulo al tema de las “intolerancias”. Ya he recibido cientos de cartas de personas que finalmente lograron adelgazar al eliminar de sus dietas el trigo. Otros han podido también dejar de tener indigestión, dolores de cabeza y hasta problemas con su tiroides desde que eliminaron el trigo de su dieta. Algunos investigadores han llegado a la conclusión que para la persona que es intolerante al gluten se le ocasiona daño a su glándula tiroides cuando lo consume.

Es que todos venimos de distintos orígenes hereditarios. Algunos de nuestros antepasados, que son los que determinan las características genéticas de nuestros cuerpos, eran cazadores y recolectores en vez de agricultores. Los cazadores y recolectores no cultivaban la tierra y no consumían el trigo por lo tanto sus cuerpos no se adaptaron a su consumo. El trigo es un tipo de hierba salvaje que fue domesticada y convertida en cultivo por nuestros antepasados más modernos los agricultores.

De todas maneras, si descubre que su cuerpo es intolerante al trigo todavía le quedan la mayoría de los otros alimentos que puede disfrutar. Lo que pasa es que si no lo descubre y resulta que su cuerpo es intolerante al gluten estará usted expuesto a fracasar en todos sus intentos de adelgazar si no se cuida del sabroso y tentador “pan nuestro de cada día”.

Frank Suárez, Especialista en Obesidad y Metabolismo


La compulsión por “bajar de peso”

Marzo 9, 2007

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Se calcula que en cualquier momento del año aproximadamente el 38% de todas las personas del país están haciendo algún tipo de dieta o programa de ejercicios para “bajar de peso”. Esto significa que más de 1 de cada 3 personas desea lograr una reducción de su peso corporal y está dispuesta a sacrificarse de alguna manera para lograrlo.

Lo triste es que la gran mayoría de ellos, como un 95% de estas personas, terminan abandonando sus esfuerzos y fracasan en sus intentos de dieta o ejercicios. Son muy pocos los que lo logran, y mucho menos los que lo pueden mantener. Debido a esto la obesidad y el sobrepeso han venido en aumento durante los últimos 40 años y hoy se han convertido en una “epidemia” porque afectan a la gran mayoría de nuestra población.

Mientras tanto los medios de publicidad nos bombardean a diario con las imágenes de modelos esqueléticas como símbolos de lo delgado que todos deberíamos de ser. Todo lo que vemos en la televisión y en la prensa nos indica que estamos “gordos” y que tenemos libras de más.

En mi experiencia muchas de las personas que se ponen a dieta fracasan solamente porque tienen una meta equivocada o una compulsión por “bajar de peso”. La general de que el problema es que tenemos demasiado peso es una creencia equivocada. El problema general no es que tengamos demasiado peso, el problema es que tenemos demasiada GRASA y eso es lo que nos clasifica como “gordos”, la grasa.

Hay una diferencia importante que debemos reconocer antes de ponernos a dieta para luego sentirnos fracasados porque no estamos “bajando de peso” como nos gustaría. La diferencia crucial está en saber fijar la meta correctamente. No es lo mismo “bajar de peso” que ADELGAZAR. Cuando el cuerpo “baja de peso” la pérdida puede ser de agua, músculo o grasa. La realidad es que lo único que nos interesa reducir es la GRASA. No queremos reducir el agua porque se nos deshidrata el cuerpo y se nos reduce el metabolismo lo cual eventualmente nos hará engordar. Tampoco queremos reducir los músculos del cuerpo porque si se reducen nuestra piel quedará flácida y con “pellejos”. Lo importante es reducir la GRASA. A eso se le llama “adelgazar” y eso es lo que realmente queremos lograr.

La gente tiene una compulsión con el peso de su cuerpo. Quieren, cueste lo que cueste, “baja de peso”. Pero se les olvida que el cuerpo está compuesto de muchas cosas: agua, huesos, músculos, carne y grasa. Lo único que realmente queremos reducir es la grasa porque es la grasa la que nos hace estar “gordos”. La grasa excesiva también es la que tapa nuestras arterias y produce los ataques al corazón y la alta presión. La grasa excesiva es la que causa la “resistencia a la insulina” a los diabéticos y les hace imposible controlar su diabetes. Es la grasa excesiva la que hace que muchas mujeres sean infértiles o que tengan una menstruación dolorosa e irregular. La grasa es una sustancia necesaria pero cuando se acumula de forma excesiva ocasiona un montón de problemas hormonales y de salud. Lo que queremos reducir es nuestro exceso de grasa. O sea, adelgazar.

El peso nunca ha sido una buena medida para saber cuánta grasa contiene el cuerpo. Esto es debido a que el cuerpo humano es por lo menos 65% agua y el agua pesa mucho más que la grasa. La grasa no es una sustancia pesada y es por esto que la gente gordita flota en el agua con mucha facilidad. La grasa es una sustancia muy liviana pero el problema es que es VOLUMINOSA. O sea, ocupa mucho espacio. Por eso, tratar de medir los resultados de una dieta o de un programa de ejercicios con una pesa o con una báscula es exponerse a fracasar. Lo que realmente debemos observar, si estamos adelgazando, es la talla de ropa. Observar la forma en que nos queda la ropa no falla porque nos dice con claridad si realmente estamos reduciendo la grasa del cuerpo o no.

suicidio.jpgPor otro lado, cuando nos ponemos la presión de estarnos pesando el cuerpo ello nos crea una ansiedad que aumenta los niveles de la hormona cortisol y eso no nos permite adelgazar.

El estrés continuo de estarse pesando cada día ayuda a sabotear el esfuerzo porque la hormona cortisol nos reduce el metabolismo, nos da hambre y nos hace engordar.

Si usted quiere hacer algo lógico y efectivo para adelgazar olvídese de la pesa. No pese su cuerpo más de 1 vez en semana y siempre tenga presente que el problema no es “estar pesado”. El problema verdadero es estar “gordo” y eso no se puede determinar bien con una báscula.

Observe los cambios en su talla de ropa. Si alguien le pregunta ¿cuántas libras has bajado? sólo contéstele “he reducido 2 tallas de ropa” (si es usted una mujer) o “mi cintura se ha reducido 4 pulgadas” (si es usted un hombre). Nunca le de demasiada importancia al peso de su cuerpo. Sí déle mucha importancia a poder ponerse esa ropa que tenía colgada en el ropero que ya no se podía poner porque le quedaba apretada.

Para colmo cuando una persona hace un régimen de ejercicios aumenta de peso. Pero este aumento de peso es algo bueno porque al hacer ejercicio a la persona le crece su masa muscular. Los músculos pesan 2 ½ veces más que la grasa. Si los músculos aumentan se reducirá la grasa del cuerpo y usted adelgazará. Aumentar la musculatura es algo bueno. He oído a un supuesto experto en nutrición decirle a su cliente que no haga ejercicio porque hacer ejercicio “le aumenta de peso”. Esto refleja la ignorancia del experto en nutrición sobre el cuerpo humano. La mejor forma de adelgazar es hacer la dieta correcta y acompañar el esfuerzo con una rutina de ejercicios.

Entonces, olvídese del peso. No es importante. Observe su talla de ropa o el tamaño de su cintura. Déle unas vacaciones a su pesa (báscula) y verá como usted adelgaza y aumenta su nivel de energía.

Frank Suárez, Especialista en Obesidad y Metabolismo


Si no duermes bien tampoco podrás adelgazar bien

Marzo 4, 2007

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Es curioso como todo lo que pasa en nuestro cuerpo está relacionado a todo lo otro que pasa en el cuerpo. Muchas personas que experimentan el problema de tener un “metabolismo lento” que les dificulta el bajar de peso también padecen de insomnio (dificultad para dormir). La realidad es que el sueño es vital al metabolismo y a la salud.

El cuerpo humano está en un constante proceso de construcción (nuevas células) y reparación de las células que han sufrido algún daño. Una parte de las células que constituyen al cuerpo va muriendo cada día mientras es reemplazado por nuevas células que se van creando. Digamos que es un constante “nacer” y “morir” de las células lo que mantiene la vida del cuerpo.

Cuando nosotros dormimos es el momento en el cual nuestro cuerpo repara las células que han sufrido algún daño. La realidad es que el cuerpo nunca “duerme” ya que siempre está trabajando en algo o de creación o de reparación interna. Nosotros sí “dormimos” porque descansamos del pensar y de la vigilancia y atención constante de nuestros sentidos sobre nuestro medio ambiente. Pero el cuerpo realmente nunca para de trabajar mientras mantiene en alerta a todo su sistema de defensa (el sistema inmune) por si acaso se detecta alguna amenaza (bacteria, parásito, virus, etc) que halla que atacar.

A las personas que padecen de insomnio, o aquellas que se despiertan repetidas veces por la noche porque tienen un sueño muy liviano, se les hace casi imposible adelgazar. Esto es así porque la falta de una calidad de sueño adecuada produce un estado estresante al cuerpo. Cuando el cuerpo está bajo estrés produce un exceso de la hormona del estrés que se llama cortisol y esa hormona es una hormona que acumula grasa (engorda) mientras poco a poco va destruyendo la musculatura (crea arrugas y piel flácida). Es por esto que cuando no dormimos bien amanecemos en un estado de crisis y con muy poca energía.

La hormona cortisol que produce el cuerpo cuando existe estrés es la misma sustancia que el medicamento llamado cortisona el cual muchas personas han observado que les engorda cuando su doctor se los receta y lo empiezan a utilizar. El cuerpo produce cortisol siempre que está bajo estrés físico o emocional.

Muchas veces el insomnio es causado por una condición de la glándula tiroides llamada hipotiroidismo. El hipotiroidismo desgraciadamente no siempre se detecta en los análisis de laboratorio porque existe lo que llaman un “hipotiroidismo subclínico” (que no se detecta en los análisis). Muchas personas padecen de problemas con su tiroides que les causan insomnio y obesidad y sin embargo no se les detecta la condición en los análisis de laboratorio.

Una forma de saber si el insomnio está siendo causado por problemas con la tiroides es tomándose la temperatura del cuerpo. El doctor Broda Barnes, un endocrinólogo (especialista en hormonas) descubrió que la temperatura del cuerpo refleja directamente cualquier problema con la tiroides aun en los casos en los cuales el problema no se refleja en los análisis de laboratorio. Se le llama “la prueba Barnes de la temperatura” y es algo que está listado hasta en el libro de referencia que utilizan los doctores en sus oficinas (libro llamado “PDR”).

Si usted no duerme bien y se le hace muy difícil bajar de peso usted puede aprender a tomarse la temperatura del cuerpo para detectar si es que su tiroides está afectada. Esta prueba la hace una persona en su casa con un termómetro y es gratis. Quizás por esto (es gratis y no deja dinero) no se ha hecho más aceptable entre muchos de los médicos. Generalmente nadie promueve aquellas cosas que no dejan dinero.

A veces me pongo a pensar, mientras observo las industrias relacionadas a la salud, que las personas saludables no son un buen negocio para estas industrias. Hay cantidad de buenos médicos allá afuera y cantidad de otros profesionales de la salud que desean ayudarnos. Pero, sospecho que para la industria farmacéutica y otras relacionadas a la salud el negocio es mantenernos ignorantes y enfermos. De esa manera continuamos consumiendo sus productos y servicios.

De todas maneras, nuestra única y verdadera arma de defensa es el CONOCIMIENTO. Si logramos entender los principios básicos que mejoran la salud y el metabolismo nunca tendremos que ser víctimas de nuestra ignorancia. Por eso escribí mi libro El Poder del Metabolismo donde explico, en palabras sencillas, cuales son los factores que determinan si dormimos bien, adelgazamos o logramos mejorar nuestra salud.

Frank Suárez, Especialista en Obesidad y Metabolismo